En política es distinto
Por:Jorge B. Arce
Fecha:31-12-2009
 

En política es distinto

Alguien dijo una vez que más valen los hechos que las palabras, o algo así, y los que se inclinan a tal filosofía lo hacen en la creencia de que hablar no es tan importante o sea tal vez menos que los hechos. Cuando observamos a un jefe de gobierno cómo administra el país, evaluamos, sin embargo, considerando primordialmente sus planes, sus promesas, su campaña en relación con los resultados de la gestión; pero cuando votamos por candidato evaluamos sus palabras.

El primer mandatario alcanzó esta alta jerarquía del poder político con la mayoría de los votos sin que hubiera trazado antes una trayectoria política que le confiriese credibilidad y confianza del elector, pero...se hizo preceder de una campaña que acogía los más importantes anhelos de las mayorías y contando con el respaldo de su partido después de aventajar a su contrincante, se aseguró la presidencia. No hay que olvidar que sus contendientes, aunque también carentes de liderazgo político, constituían un serio problema para sus aspiraciones. Tampoco hay que olvidar que después de años de gobierno republicano y en medio de una honda recesión al menos cambiar el color de la silla presidencial constituía un cambio soñado.

Así que esa palabras de campaña _no debemos olvidar: CAMBIO, fueron más importantes que los hecho para los electores de la nación.

Inició su agenda y como parte de ella, prometió mantener activos los niveles de seguridad para los ciudadanos y la infraestructura, pero...el último intento de ataque terrorista fallido, gracias a Dios, de la Navidad, lo desmiente. Por supuesto que únicamente los intentos de ataque más importante son los conocidos por el público; debe existir un margen en relación a otros no tan importantes, que quedan en la mesa de análisis de políticos y expertos en la materia.

A tal hecho debe añadirse algo paradójico: su fracaso no se debió a los protocolos de seguridad nacional e internacional, sino a la acción valiente de los propios pasajeros del avión. Igualmente debe considerarse que ese sujeto estaba registrado como potencial enemigo y su propio padre había cursado una llamada de atención a la embajada de los Estados Unidos en Nigeria. Ahora, súmese a estos ingredientes el hecho lamentable de Fort Hood, cuyo protagonista y asesino de inocentes ya había encendido antes la luz de alerta sobre él mismo, pero...tampoco se detuvo a tiempo.

Ante esta triste realidad, absolutamente objetiva, cabe preguntarse si el gobierno está haciendo lo posible y hasta lo imposible para que no se repita un ataque como el del 9/11.

Las palabras tiene valor, no lo dudo. En política es distinto, porque el valor de la palabra en política es la oportunidad conque se pronuncie, no su contenido. En política sabemos que los que viven de ella nos dicen lo que nosotros queremos oir. Eso la hace distinta.

 
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